una ciencia que tiene en el Conductismo Radical su base filosófica y en la Terapia de Conducta (en sus diferentes generaciones) su aplicación más fructífera.
A grandes rasgos, el Análisis de Conducta estudia el comportamiento (lo que hacemos, decimos y sentimos) como función de lo que ocurre en nuestra historia. Vamos aprendiendo, consciente e inconscientemente, a desarrollar herramientas para desenvolvernos en nuestro contexto, en nuestra realidad, y enfrentarnos a los retos que nos van surgiendo. Esto se puede estudiar y se puede reconducir utilizando técnicas basadas en los principios de aprendizaje, todas ellas validadas científicamente y éticamente adecuadas.
El Análisis de Conducta no habla de etiquetas ni de lo que “tienes” o “no tienes”, sino de lo que haces (y sientes y piensas),
y por qué ha llegado a ser como es y, por eso mismo, se presta perfectamente a centrarse en lo que es importante sin irse por las ramas.